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Ningún fin de semana sin música: ‘Paths’ de Takemitsu

2018 febrero 15
por César Coca

Lo confieso. No conocía esta obra de Takemitsu hasta que comencé a preparar la entrevista con el trompetista y director Hakan Hardenberger, que publiqué en El Correo la pasada semana, con motivo de su concierto en la temporada de abono de la Sinfónica de Euskadi. La pieza está dedicada a Lutoslawski, muy amigo del compositor japonés. Y el primer intérprete fue este mismo trompetista.

La música de Takemitsu presenta una interesante mezcla de tradiciones, porque están presentes elementos de la cultura japonesa pero también se advierte su afinidad con la música francesa. Aunque además hubo en su carrera otra influencia notable, y no musical. Se trata del escritor irlandés James Joyce, cuya obra Finnegans Wake (esa ¿novela? complejísima, de la que su autor pensaba que los críticos se pasarían un siglo analizándola y que vuelve locos a los traductores porque tiene términos procedentes de decenas de lenguas diferentes) está presente como fuente de inspiración en un par de trabajos.

La pieza es muy atractiva por el juego de sonoridades. Además, no es difícil dejarse llevar por esta música pese a que un solo de trompeta no es nada habitual en el repertorio clásico, de manera que los oyentes no están acostumbrados. No he encontrado vídeos con la versión de Hardenberger, así que les dejo esta de Alison Balsom. Disfruten.

Un libro cada semana: ‘Miedo’ de Stefan Zweig

2018 febrero 13
por César Coca

miedo-stefan-zweigStefan Zweig (1881-1942) es uno de los escritores que mejor narraron la decadencia de una clase social y su manera de entender el mundo, y la deriva de algunos grupos hacia el totalitarismo que terminaría por arrasar con todo. Su biografía muestra no pocos puntos en común con la de Sándor Márai, y no se trata solo de que ambos se suicidaran. Más bien el paralelismo se refiere a esa capacidad para describir el fin de un modelo social y a su propia incapacidad para adaptarse a los nuevos tiempos.
La obra más célebre de Zweig, que además ha sido llevada muchas veces al cine, es Veinticuatro horas en la vida de una mujer. Ahora acaba de ser publicada Miedo, una novela corta que cuenta la historia de una dama joven, casada y con dos hijos, que tiene como amante a un pianista de éxito más bien moderado. Un día, cuando sale de casa de este tras un encuentro amoroso, es sorprendida por una mujer de aspecto vulgar que le recrimina que le haya quitado a su novio y le exige dinero para no denunciarla. Irene, que así se llama, le entrega una suma sin pensar.

A partir de ahí, el chantaje va en aumento mientras Irene tiembla de pensar que su marido, un brillante abogado, llegue a enterarse de su infidelidad. Zweig se adentra en el alma de la mujer, en su temor, el sentido de la culpa, el arrepentimiento, el odio… todos los sentimientos que es capaz de albergar alguien que cree que su vida está a punto de derrumbarse. Y encima piensa que ni siquiera estaba realmente enamorada del pianista y que se trataba más bien de un aliciente extra en su vida cómoda y llena de placeres mundanos.

El final es sorprendente, pero las novelas de Zweig no deben leerse como artefactos construidos para mantener la intriga. Es todo lo que pasa por la cabeza de Irene lo que importa, el debate moral al que debe hacer frente.

(Publicado en elcorreo.com)

Un libro cada semana: ‘Miedo’ de Stefan Zweig

2018 febrero 13
por César Coca

miedoStefan Zweig (1881-1942) es uno de los escritores que mejor narraron la decadencia de una clase social y su manera de entender el mundo, y la deriva de algunos grupos hacia el totalitarismo que terminaría por arrasar con todo. Su biografía muestra no pocos puntos en común con la de Sándor Márai, y no se trata solo de que ambos se suicidaran. Más bien el paralelismo se refiere a esa capacidad para describir el fin de un modelo social y a su propia incapacidad para adaptarse a los nuevos tiempos.

La obra más célebre de Zweig, que además ha sido llevada muchas veces al cine, es Veinticuatro horas en la vida de una mujer. Ahora acaba de ser publicada Miedo, una novela corta que cuenta la historia de una dama joven, casada y con dos hijos, que tiene como amante a un pianista de éxito más bien moderado. Un día, cuando sale de casa de este tras un encuentro sexual, es sorprendida por una mujer de aspecto vulgar que le recrimina que le haya quitado a su novio y le exige dinero para no denunciarla. Irene, que así se llama, le entrega una suma sin pensar.

A partir de ahí, el chantaje va en aumento mientras Irene tiembla de pensar que su marido, un brillante abogado, llegue a enterarse de su infidelidad. Zweig se adentra en el alma de la mujer, en su temor, el sentido de la culpa, el arrepentimiento, el odio… todos los sentimientos que es capaz de albergar alguien que cree que su vida está a punto de derrumbarse. Y encima piensa que ni siquiera estaba realmente enamorada del pianista y que se trataba más bien de un aliciente extra en su vida cómoda y llena de placeres mundanos.

El final es sorprendente, pero las novelas de Zweig no deben leerse como artefactos construidos para mantener la intriga. Es todo lo que pasa por la cabeza de Irene lo que importa, el debate moral al que debe hacer frente.

(Publicado en elcorreo.com)

Ningún fin de semana sin música: ‘Romeo y Julieta’ de Prokofiev

2018 febrero 8

Se acerca san Valentín y me voy a permitir proponerles una música ligada al amor. Al mayor mito amoroso de la cultura occidental: la historia de Romeo y Julieta. Pero lo que van a escuchar no es una música almibarada o romántica hasta el empalago. Es el tema más célebre del ballet Romeo y Julieta de Prokofiev, que tuvo una gestación complicada y que finalmente es mucho más conocido por las suites que su autor escribió con algunos de los temas, dado que el estreno en su forma original se fue retrasando ante las quejas de los bailarines, que consideraban que esa música era sencillamente imposible de bailar. Si me permiten la narración de una vivencia personal, les diré que pude asistir a una función a cargo del Ballet de la Ópera de París con coreografía de Yuri Grigorovich y me pareció un espectáculo de una belleza descomunal… Y sí se puede bailar, claro.

Prokofiev compuso la música entre 1934 y 1935, coincidiendo con el momento en que el estalinismo apuntó con todo sobre los artistas y los obligó a crear siguiendo las directrices del partido. Pero esa es otra historia. La que aquí se cuenta es la de los jóvenes de Verona inmortalizada por Shakespeare. Y este fragmento es la Danza de los Caballeros. Valery Gergiev a la batuta, con la Sinfónica de Londres. Disfruten.

Un libro cada semana: ‘El último apaga la luz’ de Nicanor Parra

2018 febrero 6
por César Coca

parraMurió hace menos de dos semanas. Nicanor Parra tuvo la dicha de asistir a su centenario en condiciones razonablemente buenas. Desde hacía mucho tiempo era el decano de los poetas latinoamericanos. Quizá el decano de todos los poetas. Aunque su mejor definición era la de ‘antipoeta’.
En esta antología publicada hace apenas tres meses, se encuentran sus mejores versos, que incluyen algunas definiciones de sí mismo, de la poesía y del mundo. En Manifiesto, escribe en referencia a algunos de sus colegas: «Deben ser procesados y juzgados/ Por construir castillos en el aire/ Por malgastar el espacio y el tiempo/ Redactando sonetos a la luna/ Por agrupar palabras al azar/ A la última moda de París». Y más adelante: «Contra la poesía de café/ La poesía de la naturaleza/ Contra la poesía de salón/ La poesía de la plaza pública/ La poesía de protesta social./ Los poetas bajaron del Olimpo».
En la poesía de Parra se ven textos formados solo por cruces, versos en los que aparecen los signos ‘x’ y ‘+’, poemas en prosa y experimentos tipográficos, referencias al Papa y a la gente de la calle, a María Kodama, Rulfo, Cervantes y la Sagrada Familia. Y hay celos («Se acostó con varios amigos míos/ en represalia/ x haberme encatrado yo con su hermana») y sexo aunque no siempre entendido como actividad placentera: «En un prostíbulo de San Antonio/ Me obligaron/ A chuparle las tetas a una vieja/ Bajo amenaza de muerte/ Qué quieren que les diga».
Nicanor Parra está ya en la eternidad. Desde allí seguirá haciendo recomendaciones a los lectores: «Los maridos debieran seguir un curso por correspondencia/ si no se atreven a hacerlo personalmente/ sobre los órganos genitales de la mujer/ hay una gran ignorancia al respecto».

(Publicado en elcorreo.com)

Ningún fin de semana sin música: ‘Bilbao song’ de Kurt Weill

2018 febrero 1
por César Coca

La colaboración entre Kurt Weill y Bertolt Brecht marcó de alguna manera la música del período de entreguerras. Weill era uno de los seguidores del expresionismo musical, que hoy nos parece mucho menos relevante que el impresionismo (la sombra de Debussy y Ravel es demasiado alargada) pero que en su momento tuvo gran influencia. Del trabajo conjunto salieron unas cuantas obras escritas para orquesta de cabaret y con gran calado político, en las que debían poner la voz incluso cantantes no profesionales, para conseguir un efecto especial. La ópera de tres centavosAscenso y caída de la ciudad de Mahagonny y Happy end son esas obras, de las que se suelen interpretar con relativa frecuencia algunos fragmentos. En cambio, es bastante más extraño que se programen completas.

Esta última contiene el tema Bilbao song. Parece demostrado que ni Weill ni Brecht estuvieron nunca en la Villa. Algunas versiones dicen que la inclusión del nombre de la ciudad se debe solo a que les venía bien para una rima. Y desde luego no hay pruebas de que por esos años existiera un café de Bill. Pero qué más da. En la canción de habla de la luna de Bilbao y de tiempos que no volverán. Disfruten con ella en la voz inconfundible de Ute Lemper.

Un libro cada semana: ‘La herida’ de Jorge Fernández Díaz

2018 enero 30
por César Coca

la-heridaObservación previa muy necesaria. El Jorge Fernández Díaz que ha escrito La herida es un autor argentino que nada tiene que ver con el exministro de Interior español. A estas alturas, estará harto de que se lo pregunten pero conviene lanzar el aviso ante posibles confusiones.

Dicho eso, La herida es una novela en la que su protagonista es Remil, un agente de la inteligencia argentina en horas muy bajas, que ya estaba en El puñal, la anterior obra de Fernández Díaz. Aquí se va a mover entre dos casos en cuya resolución tiene que trabajar de una manera no del todo oficial, puesto que algunos errores muy llamativos y la pérdida de la confianza de sus superiores lo han colocado con un pie fuera del cuerpo.

El primero de los casos es la desaparición de una monja que trabajaba con los más desfavorecidos en una barriada escenario de una feroz competencia entre dos bandas rivales dedicadas a negocios ilegales y de alto riesgo. A Remil le llega la instrucción de encontrarla porque el exarzobispo Bergoglio está muy interesado en que aparezca. La monja dejó una nota en la que habla del agotamiento de la fe, pero muchos piensan que en realidad fue secuestrada y quizá asesinada.

De forma paralela, y dado que en ese terreno los avances son casi inexistentes, Remil debe integrarse en un equipo encargado de mejorar la imagen de un gobernador cuyo crédito político cae en picado. Sus dos jefas serán una socióloga y una diva de la escena, que intentarán enseñarle a comunicar mejor, mientras los agentes de las cloacas del sistema tratan de apartar del político algunas historias muy turbias que de otra manera terminarían por hundirlo.
Fernández Díaz construye una historia mucho más compleja de las habituales en la novela negra y descubre al lector que los bajos fondos de la política son parecidos en todas partes: famas que se construyen, culpabilidades de que se desvían, pruebas falsas que se disponen de forma estratégica, testimonios que se compran… Es tan importante ese ambiente, esa radiografía de la clase gobernante, que para el lector resulta casi irrelevante si al final encuentran o no a la monja o mejoran las expectativas electorales del gobernador.

(Publicado en elcorreo.com)

Ningún fin de semana sin música: ‘Ballade’ de las Seis piezas para piano, op. 118 de Brahms

2018 enero 25
por César Coca

Las Seis piezas para piano op. 118 forman una de las últimas colecciones escritas por Johannes Brahms. Son unas partituras breves dedicadas a Clara Schumann. Casi una despedida tras una relación que no cristalizó en lo que debería: un Brahms de 60 años escribe estas piezas para su amiga, de 74, cuya salud ya estaba muy deteriorada y que moriría tres más tarde, dejando al compositor un vacío espiritual del que no se recuperó nunca.

Este último Brahms es ya un poeta de la contención, un compositor viejo y sabio que renuncia a cualquier exceso de sentimentalismo y de drama. Por eso sus últimas obras son tan austeras y encierran tantas dificultades, porque los sentimientos no están a la vista. La versión que les ofrezco es la que grabó ya hace casi veinte años Joaquín Achúcarro, dentro de un álbum imprescindible desde cualquier punto de vista. Achúcarro dará un recital este sábado en el teatro Arriaga que es, para mí, el acontecimiento musical de estas semanas en Bilbao, a mucha distancia del siguiente. Disfruten.

Un libro cada semana: ‘Un asombroso invierno’ de Joan Margarit

2018 enero 23
por César Coca

un-asombroso-inviernoJoan Margarit cumplirá 80 años la próxima primavera. Pero su último libro de poesía habla desde su título del invierno: de esa estación fría que simboliza el tramo final de una vida y que el poeta asume como tal.

El poeta catalán, que ha desarrollado una muy interesante carrera como arquitecto y ha sido catedrático en la Escuela de Barcelona, incluye 41 poemas escritos en castellano –también aparece la traducción al catalán– en los que habla de música, pintura, literatura y amor, de recuerdos infantiles como el de su padre cuando lo llevaba a espectáculos de lucha libre, y la nostalgia por el tiempo que se escapa dejando a su paso una cadena de derrotas. «Desesperamente, intento no perder/ nada de cuanto amé», escribe.

El título del libro lo dice todo, porque el autor muestra su perplejidad ante lo que halla en este momento de su trayectoria vital y los descubrimientos que aún le esperaban, como uno de los más desgarradores, con el que termina el poema titulado ‘Nuestro tiempo’: «Una herida es también un lugar donde vivir».

En el epílogo del libro, Margarit escribe: «Tarde o temprano, las personas necesitamos con urgencia alguna herramienta incompatible con la mentira. La poesía es una de las más potentes. La verdad y la belleza juntas». Así es.

(Publicado en elcorreo.com)

Ningún fin de semana sin música: ‘El Salón México’ de Copland

2018 enero 18
por César Coca

Aaron Copland es una de las más genuinas figuras de la música clásica estadounidense junto a Gershwin, aunque probablemente sin alcanzar la enorme popularidad de este último. Estamos, sin embargo, ante un músico de una formación mucho más profunda y completa, que también mezcla influencias y géneros y que ha dejado un puñado de obras verdaderamente destacables. El paralelismo entre ambos compositores no es nada forzado: los dos eran judíos de origen ruso y ambos escribieron un tipo de música que deja muy clara su procedencia. Antes de ellos no hubo demasiados grandes compositores en EE UU que hicieran música así. Más bien lo contrario: sus obras podían haber sido escritas en Europa y por europeos, sin que haya nada peyorativo en ello.

Copland escribió El Salón México tras una visita a ese país, donde estuvo en un salón de baile viendo la separación por clases sociales mientras percibía la enorme vitalidad de aquellas reuniones danzantes. La presencia de temas populares mexicanos no merece ser explicación, de tan evidente. El compositor demuestra su sentido del ritmo y su facilidad para integrar las melodías en una obra de notable sofisticación orquestal. Les dejo una versión en la que el autor dirige a la Filarmónica de Nueva York con presentación de Leonard Bernstein. Disfruten.

elcorreo.com

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